Por: Redacción Infocronos
Este martes 11 de agosto se cumplió un año de la muerte de Miguel Uribe Turbay. Doce meses después de aquella madrugada en la que se confirmó su fallecimiento, su familia volvió a reunirse para honrar la vida del senador y entonces precandidato presidencial que luchó durante más de dos meses por sobrevivir al atentado perpetrado en su contra el 7 de junio de 2025, en Bogotá.
Fue una jornada atravesada inevitablemente por el dolor, pero dedicada, sobre todo, a su memoria. Su esposa, María Claudia Tarazona; su padre, Miguel Uribe Londoño; y su hermana, María Carolina Hoyos, compartieron mensajes personales sobre la ausencia que dejó Miguel y el legado que buscan preservar. A ellos se sumaron amigos, dirigentes políticos, ciudadanos e instituciones que también lo recordaron al cumplirse el primer aniversario de su muerte.
La conmemoración comenzó con una misa en la Catedral Primada de Colombia, convocada por María Claudia junto con sus hijos. La familia quiso agradecer allí a quienes permanecieron a su lado durante los dos meses y cinco días en los que Miguel estuvo hospitalizado y a quienes continuaron acompañándolos después de su muerte.
Horas más tarde, la jornada terminó precisamente donde había comenzado la tragedia. En el antiguo parque El Golfito, en Modelia, escenario del atentado, el Congreso de la República realizó un homenaje en el que fue develado un busto de Miguel y se materializó el cambio de nombre del lugar a Parque Miguel Uribe Turbay. El reconocimiento hace parte de la Ley 2576 de 2026, una ley de honores cuya iniciativa fue liderada por el senador Jota Pe Hernández y que contempla medidas destinadas a preservar su memoria.


La imagen de María Claudia Tarazona, Miguel Uribe Londoño y María Carolina Hoyos reunidos frente al busto tuvo un significado difícil de separar de lo ocurrido allí un año atrás. El parque que durante meses fue identificado como el lugar donde Miguel recibió los disparos que finalmente le costaron la vida se convierte ahora en un espacio destinado a recordarlo.
Una familia que mantiene vivo su recuerdo
María Claudia recordó a su esposo desde una dimensión alejada de los cargos y las campañas. Su mensaje estuvo dedicado al hombre con quien construyó una familia, al padre y al compañero, pero también a las personas que estuvieron con ellos durante los días más difíciles. En la invitación a la misa agradeció especialmente a quienes oraron y acompañaron a Miguel durante su hospitalización y a quienes, después de su partida, siguieron rodeando a la familia.
Su padre, Miguel Uribe Londoño, regresó en cambio al instante que cambió definitivamente su vida. Contó que hace exactamente un año recibió la llamada en la que le informaron que el corazón de su hijo había dejado de latir. “Mi vida se partió en pedazos”, escribió. En su mensaje habló del dolor que permanece, pero también del orgullo por las ideas, los principios y la valentía de Miguel, y prometió contarle a su nieto Alejandro quién fue su padre y mantener vivo su legado. “Nunca te olvidaré, Miguel y seré siempre fiel a tu legado”, expresó.
María Carolina Hoyos recordó a su hermano desde una historia familiar marcada por otra pérdida que Colombia tampoco olvida. Ella y Miguel eran hijos de la periodista Diana Turbay, quien murió en 1991 después de haber sido secuestrada por Los Extraditables. Eran todavía muy jóvenes cuando perdieron a su madre y, más de tres décadas después, la violencia volvió a golpear a la familia. “Dejaste huella, Miguel. Una huella inmensa”, escribió Hoyos al recordar al hermano al que describió como su “casi hijo” y con quien compartió una historia atravesada por el dolor, pero también por un vínculo profundamente cercano.
La justicia ha avanzado, pero el caso todavía no está cerrado
El primer aniversario encuentra la investigación por el magnicidio mucho más avanzada que hace un año. Nueve personas han sido judicializadas por distintos grados de participación en el crimen y varias ya han recibido condenas. Las actuaciones de la Fiscalía permitieron reconstruir buena parte de la estructura que habría intervenido en la planeación, la logística, el suministro del arma y la ejecución material del atentado.
El adolescente de 15 años que disparó contra Miguel fue sancionado dentro del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes. Katherine Andrea Martínez, alias Gabriela, señalada de participar en la logística y en la entrega del arma utilizada en el ataque, fue condenada a más de 21 años de prisión, mientras los procesos contra otros involucrados permitieron avanzar desde los ejecutores materiales hacia la búsqueda de quienes habrían ordenado el crimen.
Ese último interrogante tuvo un avance determinante en marzo de 2026. La Fiscalía señaló a la Segunda Marquetalia como la organización que estaría detrás del magnicidio y expidió órdenes de captura contra siete de sus integrantes, entre ellos Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez. Según la investigación, el asesinato habría respondido a una operación criminal estructurada y con motivación política.
Eso no significa, sin embargo, que el magnicidio esté completamente esclarecido. Las órdenes de captura no constituyen condenas y todavía falta que los señalados como presuntos responsables intelectuales respondan ante la justicia y que las decisiones judiciales determinen de manera definitiva toda la cadena de responsabilidades. Para la familia de Miguel, conocer toda la verdad sobre quién ordenó su asesinato continúa siendo una deuda pendiente.
Una vida política interrumpida a los 39 años
Miguel Uribe Turbay tenía 39 años cuando murió. Había sido concejal de Bogotá, secretario de Gobierno de la capital, candidato a la Alcaldía, senador de la República y, cuando ocurrió el atentado, recorría el país como precandidato presidencial del Centro Democrático. Se había convertido además en una de las voces jóvenes más visibles de la oposición al gobierno de Gustavo Petro y buscaba llevar esa trayectoria a una candidatura presidencial.
El ataque del 7 de junio de 2025 interrumpió ese camino. Durante los siguientes dos meses y cinco días, Colombia siguió su estado de salud mientras su familia permanecía a su lado y miles de personas se unían en cadenas de oración y manifestaciones de solidaridad. Miguel murió el 11 de agosto, después de semanas de lucha médica.
Un año después, su familia continúa viviendo una ausencia que ningún homenaje puede borrar, pero también preservando la memoria del esposo, padre, hijo y hermano que perdieron. En el ámbito público permanece el recuerdo del dirigente cuya carrera terminó abruptamente por la violencia y una investigación judicial que todavía debe responder por completo quién ordenó matarlo.
La conmemoración de este martes dejó, además, una imagen cargada de significado. Donde el 7 de junio de 2025 ocurrió el atentado, desde este 11 de agosto se levanta un busto de Miguel Uribe Turbay y el parque lleva su nombre. El lugar que quedó marcado por el ataque es hoy también un lugar para recordar su vida.
A un año de su muerte, el dolor de su ausencia permanece. También su nombre, su memoria y el legado que su familia se ha propuesto mantener vivo.
Foto portada: Senado de la República | uso con fines informativos

