El 7 de junio de 2025 partió en dos la vida de la familia de Miguel Uribe Turbay. Ese día, el senador y precandidato presidencial fue atacado en Bogotá durante una actividad política. Resistió durante dos meses, hasta que murió el 11 de agosto. Un año después del atentado, quienes más lo amaron lo recuerdan desde el lugar más íntimo de la ausencia.
María Claudia Tarazona, su esposa, volvió al día anterior, al 6 de junio, cuando Alejandro todavía podía jugar con su papá y el tiempo parecía pertenecerles. “Hoy hace un año, el tiempo todavía nos pertenecía”, escribió al recordar las manos entrelazadas, los sueños compartidos y la vida familiar que la violencia interrumpió para siempre.
En otro mensaje, junto a una imagen de ambos y las fechas “Miguel Uribe Turbay 1986-2025”, María Claudia resumió el vacío de este año con una frase breve, pero profundamente significativa. “Amor de mi vida. Cuando no hay palabras. Gracias Dios, ayúdame más”.
La historia de Miguel carga una coincidencia que estremece. Él quedó huérfano de madre a los cuatro años, luego del asesinato de Diana Turbay en 1991, tras un secuestro ordenado por el cartel de Medellín. Tres décadas después, su hijo Alejandro quedó huérfano de padre a la misma edad.
También su hermana, María Carolina Hoyos Turbay, lo recordó desde la raíz de la familia. Contó que de niña le pidió a su mamá un hermanito y que Miguel llegó para convertirse en el centro de la casa. Recordó, además, que hace un año terminaba el Camino de Santiago y que, sin saber lo que venía, le dedicaba sus oraciones.
Su padre, Miguel Uribe Londoño, lo evocó como un hijo que eligió servir a Colombia. Recordó su paso por el Concejo de Bogotá, la Secretaría de Gobierno, el Senado y las calles, y afirmó que aunque la violencia detuvo su sueño, su ejemplo, su entrega y su amor por el país permanecen intactos.
A un año del atentado, Miguel Uribe Turbay no solo es recordado por su vida pública. Su familia lo nombra desde el amor que queda cuando la muerte no alcanza a borrar lo vivido. Como esposo, padre, hijo y hermano, su ausencia sigue doliendo.




