Escalada de atentados terroristas en Colombia deja muertos y heridos y golpea vías, radares y batallones

Una ofensiva terrorista registrada en las últimas horas encendió las alertas en el suroccidente del país, tras una cadena de ataques en Cauca y Valle del Cauca que impactó a población civil, corredores viales, infraestructura estratégica y unidades militares en distintos puntos de la región.

El hecho más grave ocurrió en el sector de El Túnel, en Cajibío, sobre la vía Panamericana, donde fue activado un artefacto explosivo en medio del tráfico. La detonación afectó varios vehículos, dejó al menos siete civiles muertos y más de veinte heridos, y provocó daños en la carretera que obligaron a suspender el paso en este corredor clave.

El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, advirtió la gravedad de la situación. “Es una tragedia que nos desgarra como departamento y enluta profundamente a nuestras familias. No hay palabras suficientes para el dolor que hoy sentimos”, afirmó. En medio de la emergencia, alertó sobre la capacidad de respuesta: “Nuestra red hospitalaria se encuentra al límite, la vía Panamericana en incertidumbre, y nuestra Fuerza Pública permanece al frente de la situación”.

La escalada se extendió a otros municipios del departamento. En Caloto, Popayán, Guachené, Miranda, Mercaderes y El Tambo se reportaron acciones que afectaron a comunidades y operaciones en zonas rurales. En Mercaderes, una explosión impactó un bus escalera en el que se movilizaban 45 indígenas, dejando siete personas gravemente heridas, entre ellas un menor de edad.

En El Tambo, el radar de Santana, utilizado para el control del tráfico aéreo en la región, fue atacado y quedó fuera de servicio. La Aeronáutica Civil informó que “el sistema de radar ubicado en el Cerro Santana, jurisdicción del municipio de El Tambo, Cauca, ha sido blanco de ataques terroristas por parte de grupos armados al margen de la ley”.

De forma paralela, la Fuerza Pública reportó la neutralización de dispositivos aéreos en zona rural, en medio de intentos de ataque que, según información preliminar, buscaban impactar tanto a población civil como a unidades militares.

Los hechos se suman a los atentados del viernes contra el Batallón Pichincha, en Cali, y el Batallón de Ingenieros Agustín Codazzi, en Palmira, ambos ejecutados con explosivos contra instalaciones del Ejército y sin dejar víctimas, según los reportes conocidos.

Desde el Gobierno, el presidente Gustavo Petro reaccionó con un llamado a intensificar la persecución contra los responsables. “Quiero la máxima persecución mundial contra este grupo narcoterrorista. Quiero la UIAF encima de sus finanzas, quiero los mejores soldados para enfrentarlos, quiero que el pueblo caucano se libere de esta mafia”, afirmó.

El ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, se trasladó a la región para liderar un consejo extraordinario de seguridad tras los ataques en el Valle y la posterior arremetida en Cauca. Desde allí aseguró que se reforzaron las capacidades de la Fuerza Pública en prevención, protección e inteligencia.

Por su parte, el comandante general de las Fuerzas Militares atribuyó la ola de atentados a disidencias de las FARC y la presentó como una reacción a las operaciones militares en la zona. También anunció el despliegue de ocho pelotones adicionales del Ejército y dos pelotones blindados para apoyar las operaciones en Cauca y Valle del Cauca. Sobre Cajibío, indicó que fue dispuesta una aeronave tipo Huey para evacuaciones y atención de heridos.

La simultaneidad de los hechos, la variedad de objetivos y el impacto sobre civiles e infraestructura crítica muestran una ofensiva de amplio alcance en una zona estratégica por sus corredores hacia el Pacífico y la presencia de economías ilegales. La jornada deja al suroccidente en máxima alerta, mientras las autoridades refuerzan operaciones para contener la arremetida.


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