La Federación Colombiana de Fútbol rechazó este viernes 10 de julio las amenazas contra la vida y la integridad de Jáminton Campaz y de su familia, luego de la eliminación de Colombia ante Suiza en el Mundial. El pronunciamiento elevó el caso del terreno de la indignación en redes a una solicitud formal de investigación ante la Fiscalía General de la Nación.
El comunicado se conoce después de que circularan mensajes violentos contra el jugador y su entorno familiar. Campaz quedó en el centro de los señalamientos por una oportunidad clara que pudo cambiar el destino de Colombia antes de la tanda de penales, pero la crítica deportiva terminó desbordada por ataques que cruzaron todos los límites, entre ellos una amenaza que involucró incluso a su hija de apenas 5 años.
Colombia empató 0-0 después de 120 minutos y quedó eliminada en los penales, tras caer 4-3 ante Suiza. La despedida mundialista dejó frustración entre los hinchas, pero lo ocurrido después abrió una discusión mucho más grave. Ningún error deportivo, ninguna jugada fallada y ninguna derrota justifican intimidaciones contra un futbolista ni contra su familia.
A través de su Comité Ejecutivo, la Federación informó que rechaza “de manera categórica las amenazas contra la vida y la integridad de Jaminton Campaz y de su familia”, proferidas después del partido entre las selecciones de Colombia y Suiza.
La entidad expresó su solidaridad con Campaz, con su familia, con los jugadores de la Selección Colombia y con toda la delegación nacional. Además, pidió a la Fiscalía General de la Nación actuar con rapidez para esclarecer lo ocurrido.
“Solicita a la Fiscalía General de la Nación adelantar, con la mayor celeridad, las investigaciones necesarias para identificar, judicializar y sancionar a los responsables de estos hechos”, señaló la Federación.
El organismo también sostuvo que ningún deportista ni ningún miembro de su entorno debe ser objeto de intimidaciones por representar al país en un escenario deportivo. En el mismo comunicado, recordó que las jugadoras y los jugadores que integran las selecciones nacionales asumen el honor de vestir la camiseta de Colombia con disciplina, compromiso, profesionalismo y amor por el país.
“El fútbol debe ser un espacio de unión, respeto y esperanza, nunca un escenario para el odio, la intimidación o la violencia”, agregó la Federación, al hacer un llamado para que las diferencias propias de la competencia deportiva no se traduzcan en amenazas o agresiones.
La memoria de Andrés Escobar obliga a tomar en serio cualquier amenaza

El caso generó especial sensibilidad en Colombia por la memoria de Andrés Escobar, asesinado el 2 de julio de 1994 en Medellín, pocos días después de la eliminación de la Selección Colombia en el Mundial de Estados Unidos. Escobar había marcado un autogol ante Estados Unidos en la fase de grupos, una jugada que quedó asociada para siempre a una de las heridas más dolorosas del fútbol colombiano.
No se trata de afirmar que todos los episodios de odio en redes conduzcan al mismo desenlace ni de hacer comparaciones automáticas. Pero en Colombia, donde el fútbol ya conoce una tragedia ligada al señalamiento público de un jugador después de un error deportivo, cualquier amenaza contra un futbolista o su familia debe tomarse con absoluta seriedad.
Por eso, el episodio alrededor de Campaz no puede ser leído como un simple exceso de hinchas frustrados. La pasión por una camiseta no puede convertirse en intimidación, ni mucho menos en ataques contra menores de edad.
Campaz también publicó un mensaje en Instagram tras la eliminación. Allí agradeció a quienes acompañaron a la Selección durante el Mundial, lamentó no haber podido darle una alegría al país y pidió no dejar de lado el respeto.
“Mi Colombia, por favor nunca dejemos de lado el respeto. Podemos pensar diferente, sentir frustración o tristeza, pero ninguna pasión justifica el odio y vivir con miedo”, escribió el jugador.
La crítica deportiva puede existir. El debate sobre una jugada también. Lo que no puede normalizarse es que una derrota termine convertida en amenazas contra la vida, la integridad o la tranquilidad de un jugador y de su familia.
La Federación Colombiana de Fútbol ya pidió identificar, judicializar y sancionar a los responsables. Ahora la respuesta queda en manos de las autoridades.


