El chimpancé conocido como Bubbles, que fue mascota del cantante Michael Jackson durante la década de los 80, continúa con vida y reside actualmente en un santuario especializado en primates en Estados Unidos. Su historia ha sido ampliamente recordada por el vínculo que mantuvo con el artista durante los años en que fue visto en múltiples apariciones públicas.
Bubbles fue adoptado cuando era muy pequeño y vivió durante varios años en el entorno del rancho Neverland. Sin embargo, a medida que creció, su comportamiento se volvió más difícil de manejar debido a su naturaleza salvaje, lo que hizo necesario su traslado a centros especializados en el cuidado de grandes simios.



Con el paso del tiempo, el chimpancé fue reubicado en diferentes instalaciones hasta llegar al Center for Great Apes en Florida. Allí, vive bajo condiciones controladas junto a otros primates rescatados, recibiendo atención veterinaria y un entorno adaptado a sus necesidades.
Hoy en día, Bubbles lleva una vida tranquila alejada de la exposición mediática que tuvo en su juventud. Su caso sigue siendo citado como un ejemplo de los problemas de criar animales salvajes como mascotas y de la importancia de su rehabilitación en santuarios especializados.
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