El gobierno sueco mantiene cambios en el modelo educativo para reducir la presencia de herramientas digitales en preescolar y reforzar el aprendizaje con libros, papel y lápiz durante los primeros años de formación.
Suecia viene reorientando su política educativa hacia un mayor uso de libros, papel y lápiz en preescolar y una menor presencia de herramientas digitales en las primeras etapas de formación.
La línea actual contrasta con el enfoque que predominó durante la década anterior. En esos años, el sistema escolar avanzó hacia una fuerte digitalización y amplió el acceso de los estudiantes a dispositivos electrónicos. En 2015, cerca del 80% de los alumnos de institutos municipales financiados por el Estado contaba con acceso individual a una herramienta digital. En 2019, además, el currículo incorporó el uso obligatorio de tabletas en educación infantil.
La coalición que gobierna desde 2022 decidió orientar esa política en otra dirección. Su planteamiento apunta a reducir al máximo las pantallas en los primeros años y a recuperar métodos de enseñanza apoyados en libros, lectura, escritura a mano y materiales impresos.
Desde 2025, las escuelas infantiles dejaron de estar obligadas a usar herramientas digitales. El gobierno ha defendido que en preescolar los niños estén rodeados de más libros y menos pantallas, con mayor énfasis en el desarrollo del lenguaje, la lectura y el trabajo con recursos analógicos.
A eso se suma la asignación de más de 200 millones de dólares para la compra de libros de texto y guías para profesores. También está previsto para 2028 un nuevo plan de estudios con mayor peso de los textos impresos en el proceso de aprendizaje.
La apuesta oficial parte de la idea de que los niños deben fortalecer primero habilidades básicas. El gobierno sostiene que leer en libros físicos, escribir en papel y trabajar sin depender de dispositivos ofrece mejores condiciones para la concentración y el aprendizaje en las edades más tempranas.
El debate, sin embargo, sigue abierto. Quienes cuestionan la digitalización intensiva advierten que las pantallas pueden afectar la concentración y dificultar el procesamiento de la información. Del otro lado, sectores tecnológicos y educativos sostienen que reducir demasiado el contacto con estas herramientas puede afectar la preparación de los estudiantes para un entorno cada vez más digital.
Con este cambio, Suecia busca redefinir el lugar de la tecnología en la enseñanza inicial y devolver protagonismo a los libros, el papel y el lápiz en la formación de los más pequeños.

