Preconteo no es escrutinio: la diferencia clave que desmonta la narrativa de supuesto fraude sistemático en las recientes elecciones al Congreso

En redes sociales y en el debate público reciente ha ganado terreno la idea de un fraude sistemático en las recientes elecciones al Congreso en Colombia. Sin embargo, buena parte de esa discusión parte de una confusión básica entre dos momentos distintos del sistema electoral: el preconteo y el escrutinio.

Entender la diferencia entre ambos no solo permite explicar cómo se cuentan realmente los votos en el país, sino también poner en contexto muchas de las afirmaciones que circulan sobre presuntas irregularidades.

El preconteo: un resultado preliminar, no oficial

El preconteo es el resultado preliminar que se divulga la misma noche de la elección. Cuando cierran las mesas a las 4:00 p. m., los jurados de votación abren las urnas, clasifican los votos y registran el resultado en el formulario E-14, el acta oficial de cada mesa. Ese dato se transmite rápidamente para ofrecer una tendencia inicial. No constituye el resultado oficial de la elección: cumple una función informativa y sirve como base para los escrutinios, en los que se revisan las actas físicas y se determinan las cifras con validez jurídica.

Antes de iniciar el conteo, los jurados realizan una verificación conocida como nivelación de mesa. En esta etapa comparan el número de votantes registrados en la lista de sufragantes con los votos depositados en la urna. Si existe alguna diferencia, se deja constancia en el acta y se aplican los ajustes previstos para que el número de votos coincida con el de sufragantes.

Este procedimiento hace parte del escrutinio de mesa, la primera etapa del escrutinio electoral y que está a cargo de los jurados de votación.

El formulario E-14 se diligencia en tres ejemplares, cada uno con una función específica dentro del proceso electoral:

El E-14 de transmisión se utiliza para enviar los datos que alimentan el preconteo; el E-14 de claveros sirve de base para el escrutinio oficial; y el E-14 de delegados se fija para consulta pública en los puestos de votación y luego se publica en la web de resultados de la Registraduría. La coherencia en el diligenciamiento de los tres es un indicador que permite verificar los resultados mesa por mesa.

Fuente: Regustraduría Nacional

La diferencia es fundamental: el E-14 de transmisión cumple una función exclusivamente informativa. Permite divulgar cifras preliminares la noche electoral, pero no tiene efectos jurídicos ni define el resultado oficial.

En otras palabras, el preconteo muestra una tendencia inicial al final de la jornada electoral, mientras que el escrutinio es el procedimiento formal que confirma los resultados oficiales.

El escrutinio: el proceso que define el resultado oficial

El resultado oficial de una elección se establece durante el escrutinio, etapa en la que se revisan las actas físicas de cada mesa, se consolidan las cifras y se resuelven reclamaciones presentadas por partidos o campañas.

Para esa verificación se utiliza principalmente el E-14 de claveros, que queda bajo custodia para que las autoridades competentes puedan comprobar los datos consignados por los jurados.

Una vez termina el escrutinio de mesa, el material electoral entra en cadena de custodia. Los sobres con las actas y demás documentos son trasladados a los funcionarios encargados de su protección.

Ese material queda bajo responsabilidad de los claveros, quienes lo resguardan en el llamado arca triclave, un sistema de seguridad con tres cerraduras destinado a proteger las actas que sirven de base para los escrutinios posteriores.

A partir de ese momento comienzan los escrutinios de comisión, en los que las comisiones escrutadoras revisan las actas de las mesas, consolidan los resultados y estudian las reclamaciones presentadas por partidos o campañas.

Estas comisiones funcionan en distintos niveles: auxiliar, zonal, municipal o distrital, departamental y nacional. Cada instancia consolida los datos del nivel anterior hasta llegar al resultado definitivo.

Durante ese proceso se revisan las actas electorales, se corrigen posibles errores aritméticos y se analizan inconsistencias entre formularios. Las cifras se consolidan progresivamente en documentos oficiales como los E-24, que contienen los cuadros de resultados, y los E-26, que corresponden a las actas de declaratoria de elección.

Fuente: MOE
Formulario E-26 del escrutinio nacional de las elecciones presidenciales de 2022. Este documento, que también se emite en elecciones de Congreso y otros cargos, es el acta mediante la cual se declaran oficialmente los resultados de una elección tras concluir los escrutinios. Fuente: CNE

Todo el procedimiento se realiza en audiencias públicas, con presencia de testigos electorales de los partidos, quienes pueden presentar reclamaciones cuando detectan inconsistencias.

En las elecciones al Congreso el proceso es más complejo

En las elecciones al Congreso, una misma mesa puede diligenciar varios formularios E-14, porque allí se contabilizan votaciones distintas, como Senado, Cámara de Representantes y circunscripciones especiales.

Esto explica por qué el número de actas y documentos puede variar según el tipo de elección.

Por qué este sistema dificulta la idea de un fraude sistemático

Este diseño institucional explica por qué las cifras del preconteo pueden variar durante los escrutinios. El dato que se conoce la noche electoral proviene de una transmisión rápida; el resultado definitivo surge de la revisión formal de las actas y de la resolución de reclamaciones presentadas por partidos y campañas.

Esa diferencia suele alimentar sospechas, pero forma parte del funcionamiento normal del sistema electoral.

El conteo de votos no depende de una sola instancia ni de un único registro. El procedimiento pasa por varias etapas de verificación: primero los jurados cuentan los votos en cada mesa; luego las actas entran en cadena de custodia; posteriormente las comisiones escrutadoras revisan los documentos y consolidan las cifras en distintos niveles territoriales.

En cada una de esas etapas intervienen actores distintos: jurados de votación, testigos electorales, comisiones escrutadoras, autoridades electorales y organismos de control. Además, las actas de cada mesa se publican y pueden ser revisadas por campañas, observadores y ciudadanos.

Nada de esto significa que el sistema sea infalible o que no puedan presentarse errores o irregularidades puntuales. Pero sí muestra por qué la idea de un fraude sistemático y coordinado a gran escala pierde sustento cuando se observa cómo funciona realmente el conteo y el escrutinio en Colombia.

Foto portada: redes sociales oficiales Registraduría Nacional | uso con fines informativos


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