La propuesta sobre una candidatura de Gustavo Petro a la Vicepresidencia —sugerida públicamente por Roy Barreras— ha provocado un gran debate en rede sociales. Pero más allá del ruido, la discusión entró de lleno en el terreno constitucional. Y allí, una de las respuestas más contundentes vino del abogado constitucionalista Mauricio Gaona, hijo del magistrado Manuel Gaona, asesinado durante la toma del Palacio de Justicia en 1985.
En un pronunciamiento público, Gaona fue categórico: en Colombia, un presidente de la República no puede ser candidato a la Vicepresidencia, y sostener lo contrario constituye, a su juicio, un fraude constitucional de proporciones históricas.
La prohibición no es interpretativa, es expresa
Gaona desmonta de raíz el argumento de Barreras según el cual la Constitución no prohíbe explícitamente esa posibilidad. El constitucionalista recuerda que el artículo 197 de la Constitución, modificado por el Acto Legislativo 02 de 2015, establece de manera clara que no podrá ser elegido presidente quien haya ejercido la Presidencia, a cualquier título.
El punto clave de su razonamiento es que la Vicepresidencia no puede analizarse como un cargo independiente o secundario. Según el artículo 204, su función esencial es reemplazar al Presidente en sus faltas, lo que convierte al vicepresidente en un presidente potencial e inmediato.
Por eso, Gaona plantea una regla lógica e ineludible:
Quien está inhabilitado para ser Presidente, está igualmente inhabilitado para ser su relevo.
La “reelección indirecta” y el riesgo de romper la alternancia
El constitucionalista enmarca esta tesis dentro de lo que denomina una “reelección inmediata indirecta”, una figura que, aunque no esté escrita con ese nombre, viola el espíritu y la letra de la Constitución. Para Gaona, permitir que un presidente pase a la Vicepresidencia equivale a burlar la prohibición de reelección mediante una maniobra formal.
En ese sentido, subraya que la alternancia en el poder no es una concesión del gobernante ni una opción electoral, sino una garantía estructural del sistema democrático colombiano. No depende de la voluntad política del presidente de turno, sino de un mandato constitucional que protege el equilibrio institucional.
Advertencia a las autoridades electorales y judiciales
Gaona va más allá del debate académico y lanza una advertencia directa al Consejo Nacional Electoral y a las altas cortes. Si prosperara una tesis que habilite a un presidente como vicepresidente, estas instituciones tendrían que enfrentar —dice— un juicio histórico: decidir si la política está al servicio de la Constitución o si la Constitución se pone al servicio de un proyecto político.
Su conclusión es tajante:
En el primer caso hay democracia; en el segundo, una dictadura constitucional, incluso si se reviste de formalidades legales.
Un golpe directo a la tesis de Roy Barreras
El pronunciamiento de Gaona deja en una posición frágil la propuesta de Roy Barreras, quien intentó instalar el debate como una discusión abierta y jurídicamente viable. La respuesta del constitucionalista no solo contradice esa narrativa, sino que la redefine como un intento de desdibujar límites constitucionales básicos bajo el argumento de la continuidad política.
Así, lo que comenzó como una jugada política terminó convertido en una discusión de fondo sobre reelección, alternancia y respeto al orden constitucional, con implicaciones que van mucho más allá de una consulta interna de la izquierda.


