El Centro Democrático, principal fuerza política de derecha en Colombia y partido fundado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, atraviesa una crisis interna de alcance político y organizativo tras la renuncia de la senadora María Fernanda Cabal y el planteamiento de una posible escisión por parte de José Félix Lafaurie, esposo de la senadora, dirigente gremial, presidente de Fedegán, militante del partido y esposo de María Fernanda Cabal.

Cabal —exprecandidata presidencial en el proceso interno del partido— y Lafaurie formalizaron su salida del Centro Democrático a través de una carta enviada al director nacional, Gabriel Vallejo Chujfi, en la que expresan que “no queremos continuar en el Centro Democrático”, señalando profundas inconformidades con la forma en que se definió la candidatura presidencial del uribismo para las elecciones de 2026.
Qué detonó la crisis
El detonante fue el mecanismo de selección del candidato presidencial: el partido realizó dos encuestas internas —una abierta a la ciudadanía general y otra entre militantes del colegio electoral— cuyos resultados finales favorecieron a Paloma Valencia como candidata única. Según la auditoría externa de Kepler, se recibieron 2.255 respuestas válidas, con 1.037 votos para Paloma, 851 para Cabal y 367 para Paola Holguín, además de 68 votos nulos. Kepler certificó la validez, seguridad e integridad del proceso, asegurando que no hubo manipulación, duplicidad ni participación automatizada.
Pese a estos respaldos técnicos, Cabal y Lafaurie cuestionaron la integridad del proceso, señalando irregularidades en la trazabilidad, comités de garantías, reglas claras, mecanismos de impugnación y formalización ante el CNE, lo que a su juicio vulneró principios del debido proceso partidista y derechos políticos internos. La carta de Lafaurie hace especial énfasis en que las encuestas de CADEM y Panel Ciudadano no estaban inscritas ante el CNE, carecían de contratos formales y no hubo acuerdos de tratamiento de datos personales, además de la ausencia de mecanismos de control internos.
El papel de Lester Toledo y las tensiones previas
La carta también menciona la participación de Lester Toledo, estratega venezolano cercano a Juan Guaidó, quien habría asesorado al equipo de Miguel Uribe Turbay, precandidato presidencial asesinado. Tras el asesinato, Miguel Uribe Londoño, padre del senador fallecido, asumió el rol de liderazgo del hijo. Según Lafaurie, Toledo tuvo un papel activo en reuniones, contactos con otros candidatos y la contratación paralela de empresas como ATLAS INTEL, generando cuestionamientos internos sobre interferencias externas en el proceso.
Otros elementos de tensión incluían: interacciones con Abelardo De La Espriella y Vicky Dávila, consultas familiares sobre quién representaría las banderas de Miguel Uribe Turbay, la participación de otros dirigentes del partido en la divulgación de resultados, y reuniones estratégicas en la Clínica Santa Fe. Además, la carta detalla cómo se manejó el proceso con las tres senadoras —Cabal, Holguín y Valencia—, incluyendo ajustes en la elección de la candidata presidencial y decisiones sobre la consulta del 8 de marzo, así como conflictos sobre fechas, protocolos y audiencias familiares y partidistas.
Qué propone Lafaurie: escisión del partido
Más allá de la renuncia individual, Lafaurie propone una escisión, entendida como la separación organizada de un grupo de militantes para eventualmente conformar una nueva agrupación política, con el objetivo de que su esposa, María Fernanda Cabal, pueda liderar ese proyecto propio conforme a estatutos internos y las normativas del CNE.
La escisión que plantea no es un concepto abstracto; implica que un sector significativo de militantes abandone la colectividad para crear una agrupación política propia, conservando su estructura y recursos, y que compita o se alinee de forma distinta en el escenario electoral. Este tipo de ruptura tiene precedentes en procesos políticos donde los desacuerdos internos superan las mediaciones institucionales y se traducen en nuevas organizaciones políticas.
Reacción de Paloma Valencia y la dirección del partido
Paloma Valencia, elegida candidata presidencial del Centro Democrático, declaró que los resultados de las encuestas internas, avalados por la auditoría externa de Kepler, reflejan la selección de la candidatura y reafirmó que no habrá escisión, invitando a María Fernanda Cabal a continuar activa en el partido.
Por su parte, Gabriel Vallejo Chujfi, director nacional del CD, informó en X que la auditoría del proceso realizada por Panel Ciudadano y respaldada por Kepler “no detecta irregularidades en el proceso de la encuesta” y certifica que Paloma Valencia resultó favorecida.

El informe de Kepler especifica:
- 2.255 respuestas válidas: 1.037 votos para Paloma Valencia, 851 para María Fernanda Cabal y 367 para Paola Holguín; 68 votos nulos.
- Protocolos de seguridad, encriptación y monitoreo en tiempo real para garantizar la integridad del voto.
- Verificación de trazabilidad de cada voto, sin duplicidades ni participación automatizada.
- Inviolabilidad de la base de datos y del conteo final, asegurando que los resultados reflejan los registros de la votación.
Vallejo presentó este informe como constancia del proceso y de la metodología aplicada, señalando que la Dirección Nacional del partido considera formalmente válido el resultado, sin entrar a emitir juicios sobre las interpretaciones de los actores internos.
La crisis en el Centro Democrático subraya no solo las tensiones por liderazgos y métodos de selección interna, sino la fragilidad de la cohesión del uribismo tradicional en un momento en que la derecha en Colombia busca consolidar una opción unificada de cara a una elección presidencial competitiva. La salida de Cabal y la propuesta de escisión de Lafaurie —esposo de Cabal— ponen en evidencia la necesidad de un diálogo interno sólido y de mecanismos claros de gobernanza y participación dentro del partido.
Imagen portada: diseño editorial

